28 de Mayo, 2018

¿Por qué el desayuno es la comida más importante del día?

El desayuno, tal como su nombre lo dice, es el tiempo de comida con el que se rompe un ayudo de al menos 8 horas. Si bien durante el sueño el cuerpo descansa, los procesos vitales como la respiración y el funcionamiento del corazón consumen energía. Se estima que durante la noche se da un gasto de energía de 400 a 500 kilocalorías y se bajan las reservas de glucosa y agua en el cuerpo.

Por eso, el desayuno diario debe cumplir con los requerimientos nutricionales necesarios para recargar al cuerpo y al cerebro de la energía perdida durante la noche, hidratar el organismo y proporcionar los nutrientes esenciales para iniciar el día.

“El desayuno es la comida más importante, porque es el inicio que marca nuestro rendimiento durante el día. Un buen desayuno, completo y balanceado, aportará la energía que el cuerpo necesita después de muchas horas de ayuno. Esto favorece un mejor desempeño en la jornada laboral para los adultos y brinda en los niños un desempeño superior en su rendimiento escolar, sobre todo en matemáticas y materias que donde hay tareas de memorización”, explica Patricia Vial, gerente de Nutrición y Salud y Bienestar de Nestlé Centroamérica.

Un desayuno completo y balanceado debe aportar entre el 20 y 25% de la ingesta diaria de energía o calorías y debe incluir: una porción de alimentos basados en granos - idealmente preferir los granos integrales-, una porción de lácteos, una porción de fruta y una fuente de proteína.

La porción de cada tipo de alimento va a variar de acuerdo a la edad, sexo y actividad física de cada persona, pero en términos generales y basado en una dieta normal de 2.000 calorías diarias para un adulto, debe estar compuesto de 12 a 15 % de proteína, de 45 a 55% de carbohidratos y al menos entre un 30 a 35% de grasa.

“Saltarse el desayuno o consumir una cantidad excesiva de alimentos, superior a las demandas de energía que requiere el organismo, se asocia a un mayor riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2 y obesidad”, concluye Vial.