02 de Abr, 2016

¿Por qué desayunar bien?

Para entender por qué el desayuno suele ser la comida más importante del día, se debe conocer el punto de vista nutricional.

El desayuno es la primera comida del día después de las horas de ayuno (horas que hemos pasado durmiendo). A partir del momento que nos despertamos, tenemos una reserva de glucosa en la sangre y el hígado de aproximadamente 230 g, es decir, unos 45 minutos de “combustible”. Durante este periodo, el cuerpo necesita que se ingieran alimentos, pues el cerebro en lugar de ocuparse de sus funciones “intelectuales”, está enviando órdenes para que se utilicen otras vías metabólicas para la producción de glucosa, utilizando las proteínas que están en el colágeno de la piel y en los músculos, es decir, en este proceso se pierde tono muscular y nos debilitamos.

Al no desayunar provocamos que nuestro metabolismo sea menos eficiente y, al ingerir otra comida como el almuerzo, el cuerpo lo recibe como excedente y parte importante de esta se envía como depósito de grasa. No desayunar entorpece el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y la pérdida de peso.

El desayuno debe ser bien planificado y no tomarse a la ligera. Por eso se debe evitar:

Brincárselo.
Hacer ejercicio sin haber adelantado una pequeña parte del desayuno.
Comer repostería o panes altos en grasa y de baja calidad.
Comida rápida para desayunar.
Comer excesos de proteína como carne en salsa, salchichas o tocineta.
Ingerir grandes cantidades de grasa.
Bebidas “irritantes” como gaseosas, alcohol y refrescos artificiales.

Es importante saber que no se debe desayunar sin que exista alguna opción de carbohidratos complejos como el pan integral, tortillas, gallo pinto, panqueques o cereal. Este carbohidrato puede estar acompañado de una proteína en pequeña cantidad, como jamón o huevo. También puede ser un lácteo como queso, leche o yogur. Incorporar frutas también es una buena opción.

La primer comida del día debe representar un aproximadamente un 20-25% del total de las calorías del día.

Aquí una receta riquísima para desayunar: Parfait de verano