03 de Oct, 2016

Las almendras en su salud

La almendra se da en el almendro, Prunus/Amygdalus dulcis, un árbol caducifolio de la familia de las rosáceas, que puede alcanzar hasta 10 metros de altura. Sus frutos, que tardan 9 meses en madurar, de entre 3 y 6 cm de longitud, son de color verde y de una carne muy seca.

Las almendras que se consumen en Cota Rica generalmente son importadas de España o de Estados Unidos.

Estas semillas son muy beneficiosas para su salud ya que tiene un alto contenido en grasas, especialmente insaturadas, por lo que son muy buenas para prevenir enfermedades del corazón.

Pueden ayudarnos a mantener la piel y el cabello completamente saludables, así como también las uñas. Son la fruta seca sin colesterol que agradará a los consumidores más exigentes y a los fanáticos de la salud.

Se recomienda su consumo a personas aquejadas de hipercolesterolemia, osteoporosis, déficit de peso, diabetes e intolerantes a la lactosa. Su contenido en hierro es otra de las grandes virtudes. Poseen una gran cantidad de fibras solubles, son ideales para estimular los movimientos intestinales y para lograr una sensación de saciedad. Mejora la circulación sanguínea, disminuye el riesgo cancerígeno y ayuda a la regeneración del sistema nervioso.

Considerada “remedio de todos los males”, la aspirina es el medicamento más popular, extendido y aceptado. La alternativa natural a este producto consiste en comer un puñado de almendras, aunque sus efectos sean más lentos.

Este fruto seco se puede encontrar en infinidad de recetas de las más variadas formas: queques, helados, panes, leche, salsas o ensaladas. En cocina, acompañan a algunos pescados como la trucha, carnes como el pollo, el cerdo, y hasta van muy bien acompañando al arroz.

Se utilizan también en repostería, para elaborar diferentes dulces como chocolates, tartas, mazapanes o turrones.

Un aperitivo ideal, las almendras tostadas con sal son perfectas para acompañar una copa de vino o una cerveza fresquita.

Para conservarlas, lo ideal es guardarlas en un recipiente cerrado, en un lugar fresco y seco. Es fundamental evitar que se humedezcan. En el refrigerador se pueden conservar tapadas hasta por 6 meses, y en el congelador, hasta 1 año.