22 de Ago, 2016

¿Cómo se produce la miel?

Dulce, espesa, dorada, brillante, deliciosa y saludable… Estos atributos los merece la miel de abeja, cuya producción se da en varias partes del país, pero, ¿de dónde toman las abejas el néctar que convierten luego en la dorada miel?

Hoy le explicaremos en términos muy sencillos y no científicos la manera en que se produce la miel.

Es importante, primero conocer la división de este trabajo por parte de estos insectos, la cual es perfecta en una colmena ya que todas tienen su rol. La reina, como dice su nombre, es la reina, la que manda, y todas las demás  trabajan para ella. Están luego las obreras, las cuales recogen el néctar y el polen; luego siguen los zánganos, llamados parásitos, pero son los padrotes.

En la organización hay otras abejas como las exploradoras, que salen a buscar flores y luego regresan para avisar a las recolectoras sobre la ubicación. También están las constructoras de las celdas de las colmenas, las centinelas o soldados que cuidan la colmena y hasta unas llamadas ventiladoras, responsable de refrescar los panales.

En dulces palabras, todas las abejas de una colmena o panal tienen sus funciones, deben cumplir su trabajo; de lo contrario, nosotros los humanos nunca podríamos disfrutar las verdaderas mieles de la vida.

Ahora, ¿cómo es el proceso de producción de la miel?

Las abejas exploradoras salen temprano de su casa en busca del néctar. Llegan a las colmenas y avisan a las recolectoras.
Las recolectoras recopilan el néctar con la lengua. Lo succionan y lo almacenan en lo que se llama el estómago de la miel.
En este proceso, agregan unas enzimas y sustancias nutritivas. Una vez recolectado el néctar, levantan vuelo y se trasladan a la parte exterior de la colmena, donde las abejas recibidoras se encargan de tomarlo para llevarlo adentro, es decir, a las celdas de cera.

La cera la producen las propias abejas, y en el momento de construir las celdas de los panales, la segregan por el estómago. En estas celdas no solo depositan el néctar para la miel, sino también los huevecillos que, luego de 21 días, se convierten en abejas.

Alrededor de una semana se necesita para que ese néctar se convierta en miel.