18 de Jul, 2016

Comida al vapor: rica, sana y económica

La cocción al vapor tiene sus orígenes en una modalidad milenaria de Oriente. Es una opción sumamente recomendable para cualquier tipo de personas: enfermos, niños, ancianos, obesos, deportistas y otros.

Si desea comer más saludable, con mejores sabores, deliciosas texturas y provocativos colores, cocine al vapor, una técnica muy práctica y económica, pues no requiere, por ejemplo, del uso de aceites.

Una de los beneficios más elogiados de esta técnica es que permite cocinar los alimentos muy saludablemente, pues estos mantienen su sabor y, lo más importante, sus propiedades nutritivas.

Las vitaminas y los nutrientes de los alimentos no se pierden en el agua usada para cocerlos. La materia prima debe ser fresca y de calidad, ya que la cocción potencia el sabor natural de los alimentos. Al vapor no solo podemos cocinar muchos vegetales, sino también carnes, pescados y mariscos. Por ejemplo, las carnes quedan particularmente tiernas y se recomiendan las que contienen poca grasa.

La cocina al vapor es adecuada para todas las verduras y las frutas, excepto aquellas que poseen la hoja verde (espinacas y acelgas), puesto que pierden color y sabor.  Si queremos una cocción al vapor perfecta, es  mejor cortar las verduras en trozos pequeños y uniformes, para que lleguen a la vez al punto de cocción.

¿Y cómo funciona?

Esta técnica culinaria consiste en cocinar los alimentos con el vapor proveniente del líquido que hierve (suele ser agua, a la que se le puede añadir alguna hierba aromática). Los alimentos se colocan sobre una rejilla, que se encuentra dentro de un recipiente con agua en el fondo. Es fundamental que los alimentos no entren en contacto con el agua del fondo, pues se cocerían o hervirían en vez de cocinarse al vapor.

Muchos pros:

• No requiere el uso de grasas o aceites.

• Los alimentos no se ven sometidos a frituras nocivas.

• Con esta técnica se alteran menos las vitaminas y los minerales de los productos.

• Se conservan los aromas y los sabores naturales de cada alimento.

• La comida resulta más jugosa. No es necesario darles vuelta a las carnes y a los pescados, pues se cocinan homogéneamente. La comida no se pega ni se quema.

• Existen recipientes u ollas que permiten cocinar más de una comida a la vez.