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Miércoles, Junio 19, 2013
El cultivo de fresas hidropónicas
Por Miguel Barboza
Un proyecto familiar puso a prueba el ingenio de los hermanos Elberth y Randall Morera Brenes para trabajar en el primer proyecto de cultivo hidropónico de Costa Rica .
A pura prueba y error, estos dos jóvenes heredianos empezaron a cultivar fresas en unas largas bolsas plásticas rellenas con sustratos de dos tipos diferentes: fibra de coco y granzas de arroz.
Uno de los grandes problemas fue conocer la cantidad de agua y de nutrientes que requerían estas plantas, pero tras dos años y medio ya casi tienen las medidas exactas. Además, con el método de observación, se dieron cuenta de cuál era la avispa idónea para polinizar e introdujeron en el proyecto un panal… y los resultados no se hicieron esperar.
Que fresa!
Todas eran dignas de ser fotografiadas, ahí estaban dándose su lugar, sabían que llegábamos y por eso, todas, desde tempranito, se vistieron con sus mejores galas de color fresa, aunque algunas, las más jovencitas, lucían tonalidades verdes, mientras que a otras les caía muy bien el color naranja tenue (las pintonas).
Al llegar al lugar de la cita, los cinco sentidos se nos despertaron cuando nos encontramos en medio de unos enormes fresales, ubicados en Vara Blanca de Heredia, a un poquito menos de 2.000 metros sobre el nivel del mar. ¡El escenario era más de lo que nuestras mentes se habían imaginado!
El viaje fue placentero, íbamos como hipnotizados al ver, por ambos lados de la carretera, el paisaje de esta zona, pero más tarde, cuando ya estábamos metidos en los fresales, nos sentimos casi paralizados de tanta grandeza que nos da la tierra; claro, con la ayuda maravillosa de las manos y del conocimiento sabio de los agricultores, para quienes, por cierto, no existen feriados ni son obstáculos las lluvias ni el exceso de calor para producir.
Gracias a ellos, durante toda la época del año podemos adquirir fresas fresquitas y radiantes en los supermercados, en las ferias del agricultor y a las orillas de algunas carreteras.
Es extraño quedarse con el antojo por falta de esta fruta, pues se cultiva bajo invernaderos, es decir, en ambientes protegidos de las lluvias, del calor y hasta de los fuertes vientos.
Manejo integral
El agricultor costarricense cada vez se especializa más y también entiende los beneficios de producir con menos químicos, pues esto redundará en una mejor salud de los consumidores y en la protección del ambiente.
En este proyecto, el uso de químicos es muy bajo. Como sustituto, aquí se cultiva ajo, el cual, tras un proceso sencillo, es aplicado para controlar plagas. Para el ingeniero Villalobos Ramírez, esto es lo que se conoce como un manejo integral de la finca, pues hasta los fungicidas se producen en el mismo lugar. En esta finca nada se desperdicia y todo el proceso es muy limpio, agrega este experto del MAG. Las hojas secas de las plantas se utilizan como abono orgánico y el agua fría y cristalina que se utiliza para el riego viene de las faldas del volcán Poás, lo que asegura cultivos muy sanos de las fresas que no solo son ricas y sanas, sino que también tiene un tentador color y una linda forma, es decir son “muy fresas”.
