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Esta semana:

Aguacates: Hasta tirar para arriba

Por: Gina Pollini

Orotina es la tierra de las frutas, y tiene el clima ideal para que los aguacates se desarrollen a sus anchas.

Aquí, en San José, cuando tenemos suerte, conseguimos uno que otro en un supermercado o en las ferias del agricultor.  Allá, en Orotina, los aguacates son tantos y de tantas variedades, que usted, facilito, puede pasar por cualquier lado y encontrarse varios abandonados en el suelo, sin que nadie los vuelva a ver.  Hablo de los aguacates, y de la tierra donde estos abundan…

La razón de eso, según comenta el ingeniero Gilberto Lizano, agrónomo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) destacado en la zona, es que Orotina tiene, así sin rajar, “el mejor clima del mundo para los aguacates”. No sabemos si eso, al final, es 100 por ciento verídico, pero que ahí hay aguacates por cantidades enormes, que también es amplísima la variedad y que vimos algunos que pesaban más de un kilo, de eso sí podemos dar crédito. 

Para explicar esto, Lizano comenta que este lugar es como una paila, hacia donde se han ido escurriendo las buenas tierras y formando una capa de varios metros de profundidad de suelos de gran calidad. A eso se une el hecho de que los terrenos tienen un drenaje natural, que les permite aprovechar lo necesario del agua de lluvia sin tener peligro de inundaciones, y se cuenta con muchas horas diarias de sol intenso y buen calor. Esto hace que las frutas crezcan sintiéndose bien chineadas, y los aguacates no son la excepción.

 

Uno para cada gusto

Aunque no hay grandes sembradíos de aguacate, sí hay muchas variedades, y así cada uno encuentra la que se ajuste a su gusto. La gente de Orotina es experta en esto, y de primera entrada abren el aguacate y así hasta sin sal, le dan una probada y saben si ese es de los mejores o es mejor botarlo. Así de delicados se han vuelto de tanto que tienen por allá.

Se cree que hay unas 40 variedades de aguacate en la zona, algunas de las cuales han sido llevadas de otros lados y luego han sufrido variaciones, debido a la calidad del suelo y al clima. Y lo más curioso de todo es que si usted siembra un palito en su patio y después de muchos años le produce un buen aguacate que usted no ha probado antes, lo bautiza con el nombre que se le antoja y pasa a ser una nueva variedad. Así usted se encuentra nombres como: Pipo, Mora, Vargas, Torres, Catalina, quién sabe si en honor al dueño de la casa o a la nieta preferida; aunque hay algunos que ya son más sofisticados, porque se trata de variedades foráneas, como las Simpson o Simons, que por cierto están entre las mejores, según los entendidos. 

Y aunque parezca una mentira, hay hasta un aguacate sin semilla. Para que usted vea que en Orotina hay aguacates hasta para tirar para arriba.